lunes, mayo 12, 2008

Tarde de domingo

El fin de semana pasamos un domingo genial con unos amigos, en la casa de uno de ellos, fuimos a almorzar unos canelones confeccionados por su arte culinario, después nos tiramos los cuatro en la pieza y le clavamos fútbol total mechadito con una siesta. Distribuidos en la cama y unos “puff” miramos el fútbol, mateamos y filosofamos tranquila y profundamente sobre la vida. Interesante momento. Fue la primera vez en que, fuera de mi casa, me afirme en la teoría de la inocencia para indicar como intento lograr el grado de felicidad más profundo. Ello a tenor del talante de los interlocutores existentes y el estado de placer general provocado. La teoría se funda en conjuntos que uno aprende a los pocos años de ingresar al sistema de educación y se expresa en la interjunción de los mismos. Sobre la misma idea y por estar en sus lineamientos, se fundamenta la procesalidad del amor, aunque con algunas aclaraciones que posteriormente efectuare. La teoría comprende los dos mundos existentes. Uno el que esta de la puerta de ingreso a mi casa y el exterior y el otro el de la puerta de ingreso al interior de la casa. Al medio las cosas que lo conectan es decir: la misma puerta, el timbre, el teléfono, el televisor, etc.. El mundo real se maneja por los códigos de imposición y uno debe atender a los mismos, ej.: no cruzar la calle si el semáforo esta en rojo, ver a los dos lados antes de cruzar, no confiar en extraños, que habran la gaseosa delante de tus ojos etc, etc. y etc.. El otro mundo es el asteroide B-612 constituido por mi mundo y bajo el régimen de mis preferencias, ej.: donde la norma básica es para todos todo, donde no es bien visto hablar de los otros, donde una flor es mucho más que una flor, etc.
Quisiera que juntos escucháramos esta canción, que la bailemos sobre la mesa, que tus manos me reconozcan como su prisionero. Quisiera que la melodía nos gane las ganas y nos comande y seguramente nos encontraremos haciendo el amor. Quisiera que solo sea valido lo que habita en el asteroide que juntos conformemos, renombrándolo, si es necesario y reformulándolo, si resultara necesario. Quisiera que las únicas verdades entre nosotros sean las que nos decimos, quisiera que las bocas que hablen entre nosotros sean autoras de sus palabras y dueñas de sus contenidos. Quisiera. Quisiera y no puedo, me frustro y me apeno. Me subsumo en un mundo insoportable y nado en su espesor sin encontrar respiro posible”.
En cuanto al amor la teoría explicada brevemente tiene una génesis dada por la existencia del sentimiento, así: de 1 a 10 el amor es 5 y es la base indiscutible, la otra porción la determina la capacidad de amalgamar los mundos de cada uno, dejando la existencia de estos y generando uno de interjunción. Siempre podremos discutir las cosas que van al conjunto, pero nunca el amor, él mismo esta o no. Podemos discutir si el domingo vamos a lo de tus padres o a lo de los míos (ironía plena) pero esa discusión jamás puede tocar el amor.

1 comentario:

Paula dijo...

Es verdad: el amor está o no.
Terrible es cuando lo confundes con "costumbre".