domingo, mayo 18, 2008

Fucking Saturday Night Antojo

Los impulsos son así. Uno debe seguirlos y listo. Ya pasado el sábado y a la 1 del domingo, broto en mi un deseo de escribir y de raje a hacerlo. La tarde fue una buena tarde y me emocione en forma "ñoña" cuando vi en TN un spot que me pareció genial, pensé automáticamente “esto lo tengo que buscar y colgar en el blog”, pues me sentí reflejado en su línea de pensamiento. Lo busque y no lo encontré, pero es la continuación del primero que TN Noticias emitio por el festejo de sus 15 años, el que esta a continuación es el inicial:
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Ahora, y gracias a María de los Ángeles del FIAP, encontre el que me gusto ... se llama Dalmine:
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Y este es otro nuevo... Paraguas..

Después de la cena con los viejos cancheros me fui a casa y zapineando un rato me encontré un recital genial de Sabina y Serrat y justo un tema que actuó de rescate emotivo, pues aun me duraba la nostalgia de la lectura de la historia del Capitán Buscapina, a saber:

El Capitán Buscapina poseía muchas condiciones de actitud, siempre fue valiente al dar sus pasos y nunca fue victima del temor por los vericuetos que la vida le planteo. El Capitán Buscapina había sabido luchar contra demonios de temer en la guerra de los 100 días de oscuridad. Desde dicha guerra el Capitán Buscapina era respetado por sus pares. A sus espaldas se le echaron cuentos místicos y de igual modo se le adjudicaron actos diversos, todos ellos le fueron imputados con el transcurso del tiempo como verídicos y la gente termino por imponerle respuesta a los mismos. El Capitán Buscapina sintió en su corazón que la vida esta vez le daba en un lugar en el cual no estaba preparado, y era en él mismo, aquella mañana en que sintió su cuerpo expulsar lagrimas rojas, fue cuando se sintió mas frágil que lo que sus victimas de epopeyas inventadas lo estaban en cada repetición de los relatos. Se busco a si mismo en la inmensidad de su desazón y se encontró perdido. El Capitán Buscapina no había buscado nunca ayuda, pero ese día la certeza de que debía hacerlo le tomo el pecho. Armado de lápiz y papel comenzó a narrar una nota. La misiva tenía como destinataria al único amor que había tenido en la vida. Un amor que había perdido por no dejarse vencer. En forma de letras le susurro al oído que le preste su compañía y ayuda para esa misión, para tener seguridad del porque de un cuerpo doliente. El Capitán Buscapina no había dejado de amarla y había ayudado en problemas similares a su amada, confió en ello para que la misma le colabore en la gestión. Llamo a un emisario y partió esté con la letra en mano. El Capitán Buscapina se recostó nuevamente, necesitaba descansar. Sus ojos volvieron a la luz dos días después, se incorporo y solo atino a convocar al emisario. Le tomo de la solapa y le indico ir por la contestación. A los minutos este regreso pero ninguna nota traía para el Capitán Buscapina, sí en cambio una simple respuesta de boca de su amada que indicaba la negativa. El Capitán Buscapina cerró la puerta luego de un atento saludo y se encerró con sus miedos. Pensó en la desigualdad del resultado, pensó en la negativa a la ayuda cuando él le había ayudado en cuestiones así, y antes de caer en la incomprensión fue que encontró la respuesta a la situación. El amor que le motivo a él la ayuda era la fuente de la misma. Por fin se dio cuenta que el amor ya no le era correspondido. Se dio cuenta que ella no lo amaba más. Se pensó “Las cosas que se hacen por amor no pueden exigirse en reciprocidad”. Una lágrima le rodó por la mejilla. Los círculos se cerraban y la vida le dejaba maniatado ante la tristeza y como única compañera la soledad. Recalentó una sopa y aunque al día le faltaban muchos minutos por nacer y morir, él pensó que ya era demasiado. Se acostó y cerro los ojos, la fuerza de los parpados expulsaron otras lagrimas. Cuerpo que sangraba.”

Y el tema que me rescato de la pena que el relato me había dejado fue este:

Y me pregunte de qué va la vida cuando se apaga lo que uno creía tener. Un sábado a la noche me imaginaba a mis años en otro cuadro, y aunque respeto a los viejos fenómenos con los que cene, cuanto más desearía haber cenado con mi amor. Pero uno se encuentra ahí parado en la vida. Y me agarro el antojo de escribir y acá estoy. Y ahora que importa lo que yo quiero?, nada importa, el mundo sigue girando y el Capitán Buscapina esta triste dentro de su alma y tiene que encontrar mas de cien motivos para continuar, cien de todo para hacer que valga la pena. Y como dice el corto de TN "aprender te hace más sensible, más humano” y es culpa del Capitán Buscapina haber sido curioso de niño y que de grande las lagrimas que nunca dejo salir le salieran todas juntas. Ten fe Capitán que también de esta vas a saber salir.

1 comentario:

Paula dijo...

"Malditos sábados". Esa fue mi puteada durante años.
Tu post me trajo recuerdos de resistencia a varearme entre los flacos en plaza, como si estuviera de oferta.
Parecía que iba contra la corriente.
Hoy puedo afirmarlo.

Debo reconocer, con vergüenza, pero así de honesta soy, que creí que solo nos pasaba a las mujeres.