martes, agosto 19, 2008

Darte tiempo

Como esas cosas que nunca se podrán sentir en el otro. Me aferre al regalo y la mire. Sus ojos distraídos sabían que eran capaces de generar revoluciones en mi. Sus palabras y sus letras me abrían la cabeza en forma primaveral. Tome conciencia meses después de su tremenda fuerza. La integridad de persona me forjo. Pedí un café con leche, raro en mi, pero la tarde era lo suficientemente fría como para modificar mi rutina de cortado con canela o capuchino. La camarera muy agradable me tendió una sonrisa, le respondí y tome mayor valor para levantar la cabeza y mirar por la ventana sin temor a verla pasar. Los tiempos cambiaban para mayor fortaleza y así lo terminaron siendo. El tiempo que me había dado era el regalo intangible de un corazón nacido para dar y para hacer crecer. De los nacidos para perder había decidido escapar al son de aquella canción que me conecto indefinidamente con sus ojos que la convierten en el recuerdo de un sol incandescente e inagotable de nostalgias positivas. Firme los retazos de amor en aquel fin de libro y tome el café con leche. Tan solo me quede respirándome. Relajado. El tiempo, pensé. Me lo regalo para compartir. Noble ser. En un mundo cargado de individualidad y de peticiones, donde todo pasa por la exclusividad del sentimiento unilateral resulta que las personas que paran el reloj para ver al otro resultan egoístas. Mundo desbaratado por la “deseducación”. La vi tomando su tiempo para elegir aquel libro, su tiempo para tomar su lápiz y pensar la dedicatoria (Juan Martín: Hay una cosa que el hombre no ha podido manejar: el tiempo. Gracias por compartirlo conmigo. Te amo.). Todo ese cúmulo de tiempo destinado a dar al otro y no a pintarse las uñas o combinar la cartera con los zapatos y el cinto. Hay seres que explotan la vida. Y como en un abrir y cerrar de ojos la imagen de aquel amigo genial que la vida me dio que regalaba sonrisas a su abuela y sus amigas. Su relato me conmovió y era algo así como que un día fue de visita al departamento de su abuela y la encontró con una amiga. Las reconoció mayores y pensó en sus vidas, sus momentos y se sintió en la obligación de honrarles. Tomo su coche y les invito a una vuelta por el puerto. Pensó “voy a tratarlas como se debe, no se cuantas oportunidades tendré nuevamente de ello”, y a la semana entrante con flores la llevo en busca de otro destino. Y el tiempo, que para algunas cosas es paciente pero no eterno, le indico a una de ellas que su vigencia había expirado. Así de simple, como a todos, como a vos, como a mi. El le dio la alegría de la plenitud. Generador de amor y de momentos únicos. Como no quererte Mati si tenes ese modo de llevar la vida.
El tiempo es tiempo y solo Grandinetti en personaje de Subiela parece haber develado el secreto de domarlo, los demás aun vamos buscando sin sentido(http://www.youtube.com/watch?v=yfYGnGq2l6U&feature=related)(http://www.youtube.com/watch?v=0vNZkGexGro&feature=related). Y resulta que ese autor es el citado en esa imagen. Los círculos de la vida: Un regalo, una dedicatoria, un autor, un film, un resumen a la dedicatoria y siempre el tiempo como eje central (Como te amare siempre con este amor de toda la vida, amor alejado del cuerpo, amor puro de pìel sin necesidad de contacto, amor a un ser que me enseño a cada instante de ese tiempo compartido). Te amo como lo dicen mis letras, con un amor fuera de lo carnal, como también amo a Matías con sus actos de hombre sublime, como también amo a Zoe cuando juega, como también amo a muchos de mis amigos que me regalan tiempo y me enseñan a regalarlo.
Juan Martín que nunca.

jueves, agosto 14, 2008

Colective Soul…….

Algo para postear, pensé esta mañana. Y es que el blog es la presa que el abandono de mis dedos resulta haber atrapado. En tiempos de buenos colores no hay que desechar a este que ayudo a que las flores regresen al jardín. Terapia de propios y ajenos, la pequeña bitácora de mi vida es una puerta que abre al otro mundo, al que quiero. En él aprendí a reconocerme, a verme a la cara. También a escribirme las verdades que no quería escucharme y que por ende tuve que leer. En el voy. Hoy le escondo algunas cosas porque es muy temprano para hacerlo. Le escondo un nuevo guiño de la vida. Una sonrisa. Colective Soul. Los conocí por una cinta que llevo Ariel Gambini a casa cuando cursábamos tercero de derecho. “Escúchalos que son buenísimos” me dijo. Tenía razón. Después la banda se separo y todo eso que siempre pasa.
Escucha estos temas…..lo demás lo buscas vos… siempre funciona así… yo te lo muestro… vos lo descubrís….

http://www.youtube.com/watch?v=6D5I6J6eeIk

http://www.youtube.com/watch?v=kX-b2SyDAo8&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=KfDh_57uo9s&feature=related

Pásalo bien…………..

“Que no te molesten las alas cuando no tengas ganas de volar. Más honradles siempre vida, ellas te llevaron hasta donde haz decidido quedarte. Vas y venís en tu mente con el recorrido de la sangre por tus venas. El oxigeno entra desperdigado a tus pulmones y ellos se encargan de tomarlo. Viaja por la sangre que bombea tu corazón y llega a tu cabeza. Como en un chispazo la vida es luz en las neuronas. Todo eso pasa sin que lo pienses y pasa todo el tiempo en tu interior. Muchas cosas pasas por delante de tu nariz y nunca te enteras. ¿No lo sabias?, si no lo sabias tendré que empezar a pensar que eres desatenta con la vida. Empezamos con las alas y terminamos en el honrar la vida. Cuantas cosas pasan sin que uno se entere. Acordate del profeta caído en desgracia “Toda esa gente parada que tiene grasa en la piel no se entera ni que el mundo da vueltas…”. Vamos…. Dale… esta ahí…toma la vida… es hora de despertar siempre es buen tiempo para la felicidad.”

La vida es una moneda, quien la rebusca la tiene, ojo que hablo de monedas y no de gruesos billetes
Mi vida es una hoja en blanco, un piano desafinado, diez dedos largos y flacos y un manojo de palabras
Sólo se trata de vivir, esa es la historia, con la sonrisa en el ojal, con la idiotez y la cordura de todos los días, a lo mejor resulta bien

La gente sueña que sueña la calle sigue que sigue el taxi gira que gira el cielo y la ancha avenida Los días cantan la historia del hombre al borde del hombre, los días cantan mañanas los días no tienen miedo

Sólo se trata de vivir esa es la historia con un amor, sin un amor, con la inocencia y la ternura que florece a veces a lo mejor resulta bien

Si nos inunda el asfalto de sensaciones profundas gocemos bien nuestro ahogo que es nuestra imagen fecunda

La vida es una moneda quien la rebusca la tiene ojo que hablo de monedas y no de gruesos billetes

Sólo se trata de vivir esa es la historia con la sonrisa en el ojal con la idiotez y la locura de todos los días, a lo mejor resulta bien

Sólo se trata de vivir esa es la historia con un amor, sin un amor, con la inocencia y la ternura que florece a veces, a lo mejor resulta bien

"...con la sonrisa en el ojal, con la idiotez y la cordura de todos los días.."

Juan Martín.

lunes, agosto 04, 2008

El Imperio del Sol

El domingo esta súper frió y es que el invierno se presento por fin. Ayer fuimos a cenar a “El Ombú”, la pasamos genial. Tony como siempre una pasada, dos costillares y una paleta de jabalí, simplemente delicioso. Después una vueltita con los chicos y a la cama, que el frió ya era tan terrible que congelaba las puertas del auto y no abrían.
Me desperté temprano y termine de acomodar la casa. Nada complicado. A la hora de la siesta nos tiramos con Amélie en el sillón y dormitamos. Me desperté y prendí la tele y volví a encontrar “El Imperio del Sol”, esa película de Spilberg que me resulta sensacional y de la cual ya postie cuando comente mis preferencias de cine. Pero todo lo que es sensacional puede aun mejorar y esto me ocurrió con este film. Pase por el quiosco de revistas que me guarda la Ñ y al mirar la tapa encontré la foto del escritor ingles J. G. Ballard. No afecto a lo anglosajón tarde varios días en tomar la nota, y cuando la leí me desasne que la película citada estaba basada en un libro de este autor, pero que a su vez el libro esta basado en su vida, es decir que era vivencial. De su niñez, cuando estando este radicado en Shangai por ser hijo de diplomáticos ingleses se ve separado de los mismo por la invación sufrida en esa urbe y llevado a un campamento de prisioneros en la base aerea de Lunghua. En 1937, tras la Batalla de Shangai, la ciudad cayó en manos de los japoneses. Esta ocupación duró hasta 1945. Durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en punto de refugio de muchos europeos. Fue la única ciudad del mundo abierta a los judíos durante este periodo.

El film muestra como fundado en la adoración a los aviones y en particular al P51 Mustang el niño logra evadirse de la realidad desesperante que lo rodea y sobrevive, todo ello en un marco en el cual comienza a tener episodios que acarician la locura (http://www.youtube.com/watch?v=ud3vVXD7AAE). Su capacidad de fabular, para protegerse y evadirse de los horrores que la guerra le presenta a su corta edad, llega a puntos limites, uno de ellos es cuando decide abandonar la caravana de presos y quedarse en el estadio de Nan Tao para acompañar en su fenecer a la “Sra. Victor” que agoniza. Al despertar la mañana siguiente la encuentra muerta y estando sobre ella para intentar reavivarla ve un as de luz en el horizonte, como un sol gigante y resplandeciente que emite una luz que distorsiona los colores naturales. Se siente aliviado al ver la luz multicolor porque cree que es el alma de la difunta que asciende al cielo. Minutos después, y como dice más tarde en el film, aprende una nueva palabra bomba “nuclear” y regresa a la realidad, es la guerra y la luz que vio no es un alma aliviada de subir a encontrarse con el paraíso sino el inicio de un nuevo capitulo del mundo y del poder demoníaco del imperio capitalista. Ballard nos clava ese puñal y Spilberg lo reedita para que lo vea su propio país. Ambos dejan en claro que ya nada será igual. Años han pasado y el hecho parece desconocido o inadvertido por el mundo común. Ballard desparrama tinta desgarradora en una historia única e irrepetible. Un talento de emocionar.

Por esto cuando la guerra empieza a evidenciar síntomas de acabar y los japoneses intuyen su derrota, el mundo de Jim se tambalea y se desmorona. La explosión de la bomba atómica de Nagasaki es en este sentido un punto de inflexión: Un resplandor inundó entonces el estadio, fulgurando sobre las graderías del sudoeste como si una inmensa bomba americana hubiese estallado en alguna parte, al noroeste de Shangai (…) Estaban en el interior de un horno calentado por un segundo sol (…) …, pero un silencio ininterrumpido cayó sobre el estadio y sobre la tierra circundante, como si el sol hubiese parpadeado, desanimado durante unos pocos segundos. Jim sonrió al soldado japonés; sintió el deseo de decirle que aquella luz era la premonición de la muerte, la visión de un alma pequeña que se unía a la gran alma de un mundo agonizante (p. 270). Así intuye Jim, inconscientemente, por medio del fulgor nuclear, el inicio del nuevo orden mundial que dará carpetazo definitivo a la segunda gran guerra y dará pie al terror y la paranoia termonucleares en los que, en potencia, la humanidad entera ya está muerta, completamente aniquilada. El joven Jim había aprehendido este concepto, no obstante, mucho antes. Ver de nuevo a los japoneses había restaurado su confianza. La perspectiva de que lo mataran lo excitaba de veras; tras las incertidumbres de la semana pasada estaba dispuesto a aceptar cualquier final. Durante unos pocos momentos (…) todos serían plenamente conscientes. Pasara lo que pasara, él sobreviviría. Sentía que el alma ya lo había abandonado, y no necesitaba más los huesos finos y las llagas abiertas para durar (…) El alma de él ya se había ido. Estaba muerto, como el doctor Ransome y el señor Maxted. Todo el mundo en Lunghua estaba muerto. Era absurdo que no hubieran conseguido comprenderlo (…) Jim se echó a reír, conteniéndose feliz por haber comprendido el verdadero significado de la guerra (p. 240). Espiritualmente muerto como se sabe, como sabe a todos los que le rodean, una vez la guerra, su microuniverso, se desploma, Jim no hace sino preguntarse una y otra vez si en verdad se habrá acabado la guerra y, de ser así, cuánto tardará en comenzar la siguiente, esa que empezó con el luminoso parpadeo nuclear. Porque, no cabe duda, él necesita de la guerra, de Lunghua para seguir viviendo, para no desquiciarse definitivamente, para no morir orgánicamente; ¿no se estaba recargando otra vez la guerra allí, junto a los grandes ríos del Asia oriental, para ser disputada eternamente en ese lenguaje mucho más ambiguo que Jim había empezado a aprender? (p. 291).” Hermoso comentario al libro de Javier Iglesias Plaza.



Esta escena comprende muchos aspectos de un film que atrapa de diferentes modos. Una interprestación a un libro en que Ballard muestra como su inocencia fue alterada irremediablemente. Su niñez arrebatada. El encuentro con su madre en la ultima escena. Como la descubre en la sensibilidad de sus dedos, tocando su labio, tocando sus cabellos. Sin dudas esa imagen resulta atrapante. Su punto máxime resulta cuando le quita el sombrero para descubrirla completamente. Ese accionar demuestra su posición de abandono a la niñez. De igual modo la escena muestra como Jim ignora plenamente a su padre, eran tiempos en que las madres se ajustaban al lo hermoso de ser madres cómplices y el padre era solo rector. Los ojos de Jim tienen el brillo de lo irremediable en un abrazo que cierra un capitulo que ya no quiere repetir, que lo elevo a ser otro.
Y que hablar de esta canción de cuna que aprende en el colegio y que canta a los soldados japoneses en demostración de honor antes de que estos abandonen la tierra por ultima vez en el instante de la ceremonia de convertirse en kamikases (http://www.youtube.com/watch?v=-mKCnp2JKvo&feature=related). Ellos van a la muerte y por eso les da esa canción. Esta letra que me hace cerrar los ojos al escucharla, así:

Duerme mi bebé, en mi pecho / Son los brazos de una madre redondeándote / Hazle un nido cómodo, caluroso / Siente mi amor siempre nuevo / El daño no te encontrará en el sueño / La herida siempre te pasará / El niño querido, siempre guardarás / En sueño tranquillo, el pecho de tu madre cerca.

Duerme en paz esta noche, duerme / O duerme suavemente, ¡que una vista! / Una sonrisa yo veo en el letargo profundo, / ¿Qué visiones hacen tu cara luminoso? / ¿Son los ángeles arriba sonriendo / A ti en tu descanso pacífico? / ¿Estás irradiando mientras en / Letargo pacífico en el pecho de tu madre?

No temas el sonido, es una brisa / Cepillando las hojas contra la puerta. / No tienes miedo de los mares murmurantes, / Las solas olas lavando la orilla. / Duerme mi niño, hay nada aquí, / Mientras en el letargo a mi pecho, / Los ángeles sonriendo, no tengas miedo, / Los ángeles santos guardan tu descanso.

http://www.youtube.com/watch?v=Bej9Pmx7U0c&feature=related.

Trailer
http://www.youtube.com/watch?v=Wv9rirLk2kA&feature=related

Juan Martín.

viernes, agosto 01, 2008

Gloria a Dios en las alturas....

Siempre erguido, siempre como un hito que me permitió regresar a la ranchería. Tu sombra en verano fue la cuna de mis sueños y las costillas se hacen hueso bajo tus brazos. Cuando se trata de fumar tu nombre se me viene a los dedos y a la punta de mi lengua que te sella en papel de arroz. Hoy volví a verte después de años sin retozar en tu raíz saltona a la tierra.”

-“Ya tiene nombre”, me dijo Tony con sonrisa de saber que le había hallado el correcto. “Se llama “El Ombú”, como no podía ser de otro modo y el modelo es el de la marca de papel de fumar, ¿que te parece?”.
-Me parece genial Tony.

Cerré el dialogo mientras reparaba en la magnificencia del momento. No era para menos. Era el medio día en que conocía “El Ombú”, la quinta que mi amigo hizo que compráramos. Esa misma en la que participe sin haberla visto. Comencé a caminar por ella, a descubrir sus dimensiones. De pronto nos topamos con el ombú y Zoe arriba jugando. A metros Luna y Amélie jugaban con Duque, su padre. Andrea preparaba con Mabel unas empanadas. Que fuerte. Tony en su propia casa.


Ombú proviene del guaraní y significa sombra o bulto oscuro, considerado una hierba gigantesca más que un árbol, se dice que “El ombú vive siglos, con su enorme copa verde, erguido y firme. No hay huracán que pueda derribarlo, ni rayo que logre fundirlo”.


Unido al Gaucho en una hermandad de años de combate a la soledad. Amparando al hombre de las pampas del asedio del sol. “Gloria a Dios en las alturas…..” que se le dio en antojo que fuese así……


Juan Martín.