viernes, julio 15, 2011

Pedro.

Viernes 15 con llovizna y aun un poco cansado porque anoche me pase de largo. Me pongo grande y los huesos me duelen cuando el reloj pasa de día en día, la carroza se hace calabaza antes de tiempo. Ayer Pedro presento su tesis y obtuvo su título de Licenciado en Relaciones Internacionales. Con ese último acto curricular ese brote ya tiene raíz propia. En la tele se juega la Copa América y todo gira en torno a Messi y sus capacidades, por un segundo imagino a ser él y me veo tirado en un sillón enorme en una sala llena de luz del sol mediterráneo, me atrevo a escuchar el teléfono sonar y al serme acercado por lo bajo escuchar el nombre del seleccionador de Argentina para invitarme a jugar. No puedo continuar con el pensamiento pues la risa me desborda, el solo hecho de pensar ser ese niño me genera alegría desbordante y de fondo las voces que dicen que si es o no el mejor, que si porque en la selección no hace lo que hace en su club y que si sabe o no el himno y porque no lo canta y me da más risa. Pensadores de pacotillas, poseedores de verdades mancas, seres que gastan las palabras de todos en usos indebidos. Comparadores del hacer del otro sin más materialidad histórica propia que la de no haber hecho nunca nada en el verde césped. Dialogadores del sudor del otro en trajes coquetos. Un día a este pibe se le van a inflar las bolas y nos va a mandar a tomar por culo a todos por culpa de ustedes. Y allí la hoguera hará una justicia parcial (me tomo el cuerpo el aura de Lilita). Esa que ahora está ocupada con el cuerpo de Fito Páez que ayer dieron vuelta para rostizarlo en las costillas. Me entro una duda existencial e hice lo que siempre debe hacerse ir a buscar la carta del quemado para ver qué es lo que dijo y aquí la pieza:

LA MITAD Por Fito Páez (*)
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”.. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
 Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.
 (*) Vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires



La volví a leer y repetí el acto en párrafos que me subyugaron. Un artista que no tengo en mi discografía y el cual no creo que tendré, pero una nota que si me gusto profundamente.

Comparto ideas y me gusta que la gente tenga compromiso con sus ideales. Eso que nos han hecho creer del que nada cambia y del que nada sirve gritar es mentira. Viva el sentir del Mayo Francés y la revolución de ideas, que más tarde que temprano, pero algún día al fin, lograra imponerse a los que atentan contra el ejercicio de pensar. Viva Pedro que en su ser esta inserta esa revolución y su familia del corazón que lo acompaño en cada momento de este caminar para convertirlo en un ser capacitado  para el pensar. Ese ejercicio natural que se nos intenta reducir día a día.

Lo miraba a en su traje al momento de defender su tesis en la universidad y en el rostro de sus padres la admiración del amor y no pude evitar emparentarme con ello y pensar en mi hijo por nacer, sentí la necesidad de abrazarlo para siempre. Pensé en mi padre que se vio privado de verme recibido y el amor de todos pareció pintarse en el aire. Mi buena vida tiene un escalón más que comienzo a subir junto a Vane. Como una aritmética imaginaria se vio en mi horizonte el amor y la lectura como guarismos fundamentales para un futuro mejor. Mi hijo no consumirá televisión y computadora sino en una proporción, si revolcarse en la tierra, saber que es una gallina y otras yerbas que descubrirá en “El Ombú”. Qué hermoso día pase ayer con Pedro, la familia y nosotros sus amigos del corazón. Cuanto se sumo en mi interior por todo lo que la gente da y genera aun sin saber.

Lejos de mi la existencia de pena por saber que este niño ya no caminará seguido por “el Templo de calle Roca” y  si la aventura de saber que destino nos unirá en un mundo cada vez más cercano donde hoy Nantes o  Madrid son nuestras casas porque Anne Marie, Sergee y Maxi son nuestra familia diaria. Donde irá a parar este criado para volar es la pregunta que me hago.

Felicito a Pedro por mantener siempre la idea de pensar.