Meses sin escribir y sin postear. Claros indicios de poder presumir una vida transcurrida en el gris. Lejos de ello mi vida ha pasado en estos meses por cambios extraordinarios. A primer golpe de racconto la alegría de un nuevo viaje y la felicidad de hacerlo con Vane y Matías. El avión depositándome nuevamente en Barajas y a caminar por Madrid con Vane. Bar “El Frontón” parada de rito. La maravilla del todo por conocer juntos. Siempre que viajo siento la vida en mis manos, por el contrario cuando paso meses en Tandil cierro los ojos bien fuerte para no sufrir con la sensación de estar estanco y muriendo en contestaciones de demandas y reclamos desproporcionados (momentos en los que uno compra la idea del chiringuito en la playa). Fue un viaje muy interesante aunque a decir verdad me habría gustado andar un poco más por el duro territorio de Bosnia y Herzegovina. Lugar que requiere de saber que esos rostros ásperos no están enojados con uno sino que son simplemente años de vivir en el caos. Hoy recorrí las fotos y nuevamente me transporte a cada instante en que se tomaron las mismas.
Pero nada de todo lo sucedido sería tan interesante si no fuera por la noticia positiva más importante de mi vida, la de enterarme unas semanas antes de viajar que una vida se esta gestando en la panza de Vanesa (La Tia). El momento más lindo llego con la persona que amo. Siempre deseaba que la vida me brinde la oportunidad de ser padre y dejarme sentir esa plenitud que veía en los ojos de mi papá cuando hablábamos de cualquier cosa, o lo que veo en los ojos de Toni al buscar a Zoe salir del colegio. Esa magia que se repite en casi todos los padres que tengo la suerte de conocer. Hoy estoy ante esa gran aventura, la de ser padre, la de ser responsable de un ser pequeñito que va a conocer este mundo. No me atrevo a soñar mucho más con ello, sino que prefiero disfrutar tranquilamente de cada minuto que pasa y que puedo ver esa panza crecer y patear el tablero del mundo. Ahora se cambiaron las horas del reloj y todo lo conocido deja de serlo, un mundo nuevo nos espera junto a Vane, un mundo de tres, ese que ya empezó en nuestro primer viaje de tres…………
Vanesa......te amo.
Juan Martín.