Hoy te pago, hoy de doy un poco de lo que me haz dado. Me siento en la plaza, un niño juega con su perro y su padre se instala a mi lado. Tiene ganas de hablar, se le nota, yo por el contrario estoy ausente, solo salí del Metro y me senté, casi en la boca de la estación Alonso Martínez. Adolescentes esperando a sus amores. Tome la decisión de bajar ahí para visitar a Juan, pero en realidad escapaba de un torbellino. Habían pasado cuatro años desde que su vos me dijo “Hola Tío, como ha pasado el tiempo, ya no somos niños”, mi primer vez en Barajas, pasando controles, una maleta de años y regalos. Encontrar y conocer. De terminal “A” a Tirso de Molina, bajando por Lavapies dos cuadras, girar a la izquierda media más por Calle del Calvario. El verano comenzaba a estallar y en mi cabeza los versos de Sabina se materializaban en ladrillos y lugares existentes. El primer almuerzo en el Mano a Mano, la recorrida por Antón Martín, su infinidad de bares. Su Cibeles y más. Esa noche en el irlandés, con las pintas hasta el culo y la cabeza también. Mis manos hacia ti y mi irremediable ser aunando personas. Ven no te resistas que mi amigo ha quedado como un niño tonto al verte. Crios. Veraz es un poco tímido, pero sensible a rabiar. Que de visita y nos conocemos desde que el sol nos calentó la frente en un barrio de una hermosa ciudad. Nos hemos emborrachado juntos varias veces, conocimos el cigarro en una plazoleta montada sobre el hueco de una cantera de granito que ya no lo es. No te rías el sub-desarrollo es así. Tu de aquí, de siempre, y que no conocías este lugar, pero niña, si yo hace unas semanas que estoy de visita y siento este bar como de mis colegas. Claro pero no es un lugar común para los de Madrid. Y nos llevas a donde tu quieras, nosotros somos disponibles. Mejor tú tímido me llevas a tu casa, me haces el amor de una forma inolvidable y otro día le echamos suerte a esta ciudad. No lo dudes amigo, el amor, mañana lo atiendes, quien sabe. Me fui de Madrid mirando esos corazones pegados. El padre interrumpió mi racconto imaginario y me pregunto si me sentía bien. Esa puta costumbre de ser expresivo con gestos mínimos. Si le contara pensé. De nada sirve. No, no se preocupe, solo estoy un poco fatigado, no fue una buena noche. No eres de aquí. No señor, soy de una ciudad llamada Tandil, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina, estoy visitando unos amigos. Con esa frase otra vez la situación en mi, otra vez al estado de turbación. Había nombrado mi ciudad y florecieron los momentos compartidos, sus viajes y las risas. Jugué con el perro para disipar las dudas de aquel hombre. Acto inútil e innecesario. Me levante y camine rumbo al resto de Juan. El ruido me salvo. Los otros argentinos y una llamada a Mati en Bahía Blanca fueron bálsamo y alivio. El invierno de esta segunda visita no había llegado al cielo, si al cielo de nosotros tres. Si en este instante la tendría aquí le daría un beso en la frente, la llevaría a mi pecho y le diría que todo pasara. A él, a él no podría decirle nada, quizás solo caminar a su lado en absoluto silencio. Es una historia triste de este Madrid, una historia que tiene magia que muere. Me prometí escribirte y me encontré haciendo esto. Será que cuando la pena se instala no se la puede engañar más que unos renglones. Y es que ayer noche pensaba en narrarte en actos, en tu sonrisa, en las charlas, en las tantisimas cañas que tomamos juntos, en tu pelo que fue largo y un día se amaneció corto. En tus modismos de hacerme reír, en tus palabras demasiado castellanas. En tu Fari chupando limón. En tu música de puro Madrid. En tu cabecita perdida en el volante del mini como un pequeño diablo a alta velocidad. Díscolo modo de atropellar la afirmación de que la mujer no puede manejar. En tus sábados con amigas y que termine como sea. En la noche en que como un muerto te acarreamos a tu cama… te lo recuerdas….me descostillo… que lindo. Te quiero y siempre te voy a querer. Te quiero y doy gracias de haberte conocido. Que si mi compadre y tú ya no va más…. ay ya lo dije…. “Dolor”… si los quiero, como?, hasta los huesos, si me da ganitas de llorar y lo hago, sabes que soy frágil para esto. Con él ya hablare, sabe que nos necesitamos. A ti te debo mucho. A ti te debo alegrías inmensas. Las cosas pueden cambiar siempre pero los tres sabemos que incondicionalmente estaremos para el otro. Él sabe que lo amas y tu que él te ama, la vida en común es otro tema. En cuanto a mi, ya sabes, te lo doy todo. No te nombre o al menos eso crees, pero no seas tonta tú eres mas en mi Madrid que la mismísima Puerta de Alcalá. Tú eres mi Madrid.
miércoles, mayo 07, 2008
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1 comentario:
Gracias...
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