El tiempo comienza a hacer su trabajo y aquello que parecía añejo retoña en una nueva ilusión y aquello que parecía lejano se torna inminente. Nuevamente la emoción de mirar varias veces el pasaporte y fijar que todo esté en su lugar. Nueva experiencia partiendo de lugar conocido. Otra vez Barajas en la ruta y con ello la carga emotiva de un lugar donde siempre fui feliz y por ende no me atrapa la regla de Sabina en su canción (....al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver....). En Madrid siempre fui feliz y no dudo que lo seré en cada oportunidad que camine por su Lavapiés donde me hice a la vida en esa increíble aventura de conocer a Maxi 10 años después. Muchas cosas nos pasaron a ambos, algunas las vivimos juntos y en carne propia, otras nos las regalamos en profundas conversaciones de compartir alma. Yo feliz y completo con mi compañera. Un alma que me ha salvado del todo y a quien amo. Me brota la felicidad al saber que caminaremos juntos por lugares únicos y también que juntos exploraremos otro mundo. Sería una mentira negar que nos regalaremos con Maxi alguna noche extrema de copas por el centro para finalizar en el "Barcelona Bola 8", sacro club de perdidos y desencontrados de todo. Después una mini gira por el norte de Italia y ya a conocer los Balcanes. Tierra por ver. Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Albania. Luego el sur de Italia un toque por Barí y Nápoles para regresar a Madrid. En el medió nos espera Matías en Zagreb para todos juntos ir a buscar a Sofía o Iván.
lunes, abril 04, 2011
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