martes, marzo 31, 2009

Querido Iván.

“Querido Iván: Hace meses que empecé esta carta en mi mente, pero sabido es que soy un poco haragán para este tipo de cosas sentimentales. Esto es un poco sacarme las ganas de escribir y que te lleguen mis momentos en papel vivo y no en un frió mail. Continuo en Santiago, la empresa crece cada día mas y estamos muy cerca de abarcar el mercado hasta el norte de Chile, se que esas cosas mucho no te importan, pero es una forma de irme metiendo en la carta y así soltarme. La cuestión es que toda esa expansión genera más y más responsabilidad y estoy a cargo de la logística. La semana se pasa rápido y el finde es cuando me entra la tristeza de estar lejos de casa. Me pasa que extraño a los viejos y a ustedes, claro que aunque este en la cuadra del barrio tampoco podría compartir tiempo con vos, y es que la vida nos desparramo a todos. Se por Julia que las cosas se terminaron en la fabrica y que cerro definitivamente, que están desmantelando los hornos y que piensan hacer un complejo de esas casas que tanto detestas. Siempre que veo un edificio “social” me acuerdo de esa tarde y esa explicación, de tu detestar a los arquitectos que construyen esas torres hormigonadas con habitaciones diminutas y generan familias frustradas por vivir en nichos que les recuerdan todo el tiempo que son proletarios nacidos para sufrir. Te aseguro que en alguna conversación he instalado tu teoría y más de uno se queda pensando en lo interesante de la misma y se sorprenden de que eso este ahí y no se les ocurra, que sea una simple lectura de la realidad pero que no se les cruce por la cabeza hacerla. Esas cosas me mantienen feliz, el recordarnos en pasajes de la vida, en la infancia feliz que hemos pasado. Los chicos me contaron que las ultimas veces que hablaron con vos por teléfono te notaron bien, que estas nuevamente como el Iván que nosotros queremos, que hay alegría plena en vos y que estas suelto de alma. Sabes que eso me hace muy feliz. A fin de este año es posible que la empresa me mande a capacitarme por tus lares y si es así te imaginas que se nos vienen tiempos plenos. No para recordar sino para crear y es que estamos en una edad genial, no te parece?. Volviendo con Santiago te cuento que la ciudad es muy interesante, moderna y con un ritmo comercial de gran volumen. Los fines de semana me los paso en un barrio que queda a unas pocas cuadras de mi departamento, se llama Barrio Bellavista, es el barrio de los artistas, donde esta toda la movida cultural de Santiago. Ahí esta una de las casas que tenia Neruda en Chile, la visite el primer fin de semana que pase acá y me gusto tanto que fui después a ver las otras dos, una esta en Valparaíso y la otra en Isla Negra, frente al mar. Son todas hermosísimas. La de Santiago se llama “La Chascona” en relación a la mujer con la que vivía en la misma. Es una palabra Quechua y se le dice así a las mujeres que tienen el pelo desordenado o sin peinar. En la casa hay un retrato genial que le regalo Diego Rivera a Neruda de la Chascona en que utiliza el pelo desordenado para configurar el perfil del escritor, esta buenísimo y es la postal que te adjunto a esta carta. Como veras estoy entusiasmado con Neruda, también me pasa lo mismo con Allende, son los dos personajes con los que más me compenetre hasta ahora, claro de esta Parra, Jara y otros tantos para ir desglosando después, pero para comenzar estos me ocupan el tiempo libre. Volviendo a nosotros te dejo escrito que te quiero y que siempre necesito de vos. Te mando un abrazo bien fuerte. Maxi.”

El recibir aquel sobre despertó ansiedad en Iván, eran algunos años sin verse con Maxi. Habiéndose criado juntos y compartiendo el fútbol como nexo inevitable fueron creciendo juntos y a la par, después la facultad los separo y aquel se convirtió en un contable hábil y requerido, comenzó en una pequeña empresa de ahí a una mayor hasta terminar en una de esas que tienden redes por todos lados. Sin dudas saber de su existencia y sentir que estaba creciendo en el alma le daba alegría, para Iván era un alivio saber que aquel contable que años atrás se trago su amigo, y le había tomado el alma, estaba comenzando a ser vomitado, dejando la fría mentalidad del calculo para descubrir la pasionalidad de la sangre caliente. Después de años de caminar por el túnel de convertir el corazón en matemática, formulas y despersonalización de la vida estaba nuevamente encontrando la alegría de remar por aguas de contenido romántico. Pensó en la elipsis de la vida y se perdió en el sueño de su siesta sagrada. Se durmió con el papel aferrado en su mano izquierda y tendido en su pecho, se fue con las ideas y las alegrías, sobre la repisa la postal de “la Chascona” como de toda la vida y por siempre…

Petitchango.

3 comentarios:

BaMbOllAbEllA dijo...

Extrañaba a Ivàn ... està bueno, que se de una vuelta, de vez en cuando ...
Me tierniza.
Lindo, lindo ...

BaMbOllAbEllA dijo...

Extrañaba a Ivàn ... està bueno, que se de una vuelta, de vez en cuando ...
Me tierniza.
Lindo, lindo ...

Paula dijo...

Iván es un nombre precioso. Bueno, no soy objetiva, jajajaa!!!
Veo en Iván (me cuesta insertarle el tilde, jajajaa, es que "mi" Ivan no lo lleva) tanto de vos!!!

Me gusta!!!
A verrrrrr cómo sigue!!!