lunes, julio 07, 2008

Y un día resucito a las almas cansadas….


Un Dios… una religión. Una de tantas que andan por el candelero. Lo tiene todo para ser y por eso lo es. Dios, lo tiene y con las mismas formas que un hombre. Pertenencia, sin dudas es una de sus características sobresalientes. Y así con lo que se les ocurra. Y no esta mal, por el contrario es genial. Dejemos de lado a las mentes pacatas que solo conciben su realidad como la única realidad posible y que seguramente comenzaran a elevar sus gritos al cielo. Pobre cielo, lleno de gritos y plegarias, de insultos y pedidos de cien mil colores. La religión también es un club, ni más ni menos. Dios es eso que nos enseña a hacer cosas “buenas”, Dios es eso que nos ayuda en los momentos en que lo necesitamos, Dios es el que nos cubre las necesidades ante la soledad, ante la tristeza. Dios es el que nos cura con sus palabras. Y así como para alguno el “levántate y anda” es la conjunción de palabras que le sacan de un momento gris, para otro saber que “él infierno esta encantador” lo es.
El despertador no sonó el sábado, no era necesario tenerlo puesto. Escuche una voz y un mensaje entro en el teléfono. Todo comenzaba. Ese día era un día especial. Con Mati fuimos por las facturas y Trini preparando el mate. Caminamos. La “Falconat” descansaba a media vereda después de un viernes de freno de mano en la esquina y topetazo a la inocencia de una joven (tonteras de reír mucho como tres hermanos). La humedad era terrible y obligo a suspender el fútbol de los sábados, otra vez. Me llamo Ariadna para informar que a eso de las seis se presentaba en casa. Después de los mates los chicos fueron por unas presitas de pollo. Al sobrino Matías le encantan las alitas en el horno de la cocina a leña y por eso la encendí, la lleve a una temperatura única y mientras mirábamos el mundo informa en ATC y todo el rollo de Betancourt, el almuerzo se hacia. Una pizca de ingredientes, una ensaladita y todo genial. Un te, una charla y a la siesta. Parece un cuadro sedentario de poner melancolía al sábado, pero no lo era, solo era las vísperas del después. Ya fueron las 6, ya llego Peter, ya éramos una banda y era momento de religión. Era un día de misa.
Como explicar lo que no se puede entender. Quizás seria más fácil el hecho de responder preguntas, pero intentare hacerlo en estas líneas. Las cosas son como son y no hay más vuelta, para algunos Dios es único, esos son monoteístas, para otros Dios es muchos, esos son politeístas. Para algunos Dios es único y omnipotente, esos son monoteístas y absolutistas, para otros hay Dioses de distintas cosas, esos son monoteístas y conocedores de las limitaciones de un Dios que no es omnipotente. Algunos argentinos tenemos un D10S que jugaba a la pelota. Tenemos un Dios que hacia humor pícaro llegado de Rosario. Otro que hacia humor inteligente y se comportaba como un ridículo andando en patines. Tenemos otro Dios que era rosarinasigo y sabía decir “mierda” como se manda. Así con algunas cosas. Y tenemos un Dios que se para delante de todos y nos dice que agitemos las banderas. Y ahí fuimos nosotros a ver la celebración de su rito. Una misa particular.
Un día fui extremadamente feliz y fue cuando en el verano del 90-91 fui a la cancha con mi padre a ver Independiente-River, dieciocho años después sentí lo mismo al encontrarme con mi hermano Mariano en esta misa. Caminábamos con la banda para la parte de adelante y lo encontré con sus amigos. Ya sabíamos que nos atrapaba el mismo sentir y por eso lo busque desde el primer paso. Nos reímos un montón junto a los chicos. El Negro estaba genial y con un humor desbordante. Me sentí como en esa tarde en Mar del Plata cuando miraba el partido y de reojo lo miraba a mi viejo, los dos ahí pensaba. Así fue con el Negro. La hora comenzó a hacerse más y más impaciente y por fin las luces se apagaron. El ritual dio inicio y todo fue saltar y saltar. La tristeza de la gente se fue esfumando hacia el cielo en forma de vapor. Todo fue alegría. Que es una religión si no un método de sanar almas. El Indio resucito a las almas tristes. Cada uno rescatado de forma distinta. Historias personales. La soledad es el mal que aqueja a los corazones y la música te rescata y por eso este Dios de 59 años llego a Tandil a salvar almas cansadas de tener que trabajar para pagar el poder respirar. Almas. La misa fue genial, ya lejos de un escenario nulo de antaño esté lo era con un poder visual increíble. Un Dios renovado. Las pantallas reflejaban imágenes de mil colores para darle vida a este hito en la ciudad. Si no eras una de las 50 mil almas que salto ahí te perdiste la posibilidad de ver algo único, de ser salvado aun en lo mínimo.
Historias personales: “To beef or not to beef!” como un himno sonó en todo el viaje a Perú junto a los Milani. En mi era la descripción a mi regreso de Europa por el 2004.

Mi vida no anda más/Me fuí en un trip to gringolandia/A San la Mierda yo recé y rajé/ Me fuí a llenar de frititos mi estorage/Allá fui por mi grincar/Me fui dejando todo pending... mi beibi/El aire acondicionado iba a rajar, al fin, mi raja de assman forrándose!/Coyots de Laredo... comemierdas!/Calor feroz... brujerías/Con la vieja de Haydé me fui a cruzar/Con fiebre y con miedo también, el Río Brava/Narcocorridos de Ciudad Juárez/Tonto de mí, que allí silbé La Cucaracha/For the price of a muffin yugué a lo Cheyenne, man!/Tal cual!/Y poor todo el puto ruido, ese del futuro allí... también (Leen el Evangelio según Hitler a la hora de almorzar!)/Y yo allí! Pensando en vos siempre... siempre extrañándote

Y mi vida en esa canción, en ese acto de tomar mis cosas y salir corriendo a “Madri” diciendo que todo se vaya a la mierda y me fui, así dejando todo pendiente, escapando sin escapar, corriendo hasta aprender que detrás de mi hombro estaba siempre tu imagen “beibi” y que en vano era correr, y por eso deje de correr y yo allí! Pensando en vos siempre... siempre extrañándote….. y la música sonó y de los tres temas que el Indio toco de "El tesoro de los inocentes (bingo fuel)” uno fue este y lo salte y lo cante a rabiar…. y hoy sin extrañarte ya como amor… y en ese tema la ruta de Perú en las manos…flaco me fui al Machu Pichu en auto…. tas loco!!!!! … que lindo…de que va vivir si no es para esto…. puta madre y ella dejo de estar ahí en mi hombro, ella dejo de ser la ilusión que me condenaba, me sentí libre…. FELIZ y este Dios me salvo…y así…. me salvo en Alemania cuando venia caminando escuchándolo y me comenzaron a hablar en alemán y me fui hasta Paris y me salvo cuando estaba en esa plaza de Barcelona y me encontré con Gustavo un medico sin fronteras de Tandil rumbo a Nairobi y ahora me rescata hasta el final…. y por fin me dijo “Son por acaso ustedes, hoy un público respetable?/Pueden acaso beber el vino por ustedes envasado?/Puede alguien decirme? Me voy a comer tu dolor!/Y repetirme - voy a salvarte esta noche!/Que el infierno está encantador/ este infierno está embriagador!/ Esta noche está encantador! / tu infierno está encantador, esta noche! / por qué no dejás de pensar / en labios que besan frío? / para cerrar un ojo y ver / cuántos cuernos tiene el diablo / Puede alguien decirme? Me voy a comer tu dolor! / Y repetirme - voy a salvarte esta noche!”


http://www.youtube.com/watch?v=q4iA5Mt_NxA
..... a Mariano...el Negro... mi hermano de todos lados....... Te quiero.
Juan Martín .................................

1 comentario:

Paula dijo...

Viste al Indiooooooooooo???
Por cuestiones ajenas, siempre me lo pierdo.
Y no le echo la culpa a ningún dios, simplemente, es el destino.

Soy atea, pero hace mucho tiempo fui cristiana practicante, sin llegar al fanatismo.
Hoy veo la biblia como un hermoso libro, pero nada más que eso.
Aunque el no ser creyente, no me pone en la categoría de mala persona, solamente decidí tomar otro camino.
Y el haber leído la biblia con sentido analítico, me quitó un poco la creencia en todo lo que representa dios, y a eso le sumé situaciones personales que me indicaron que estaba tomando el camino correcto.
Y eso que tengo un hermano fanático con respecto a la religión, jajajaa!!!

Muchas veces, deseé poder creer en algo, sentir que había alguien, del otro lado, esperándome; pero opté por creer en lo comprobable y dejarme de joder con cosas imposibles, vivir el hoy, pensar en mañana pero sin perder esos detalles que hacen que cada día sea único y que valgan la pena ser vividos.
Si debo definir a mi dios, pués se llama Melanie y es mi hija. Es quien realmente me da las fuerzas para seguir adelante, día a día, y por quien no bajo los brazos.
Y es quien me abraza cuando estoy triste.
Ella es mi dios.