lunes, abril 12, 2010

Puño Loco.

"Gordo cambia eso…siempre la misma música…déjate de joder…a ver que más tenes aca?".....

Y era verdad, ya llevaba unas cuantas semanas con Russian Red comiéndole la cabeza a cuanto se le ocurría subirse al auto o ir a tomar unos mates ya sea en casa o en la ofi. Claro es que cuando algo me conmueve lo repito de modo de poder estar en sintonía en los tres ambientes en los cuales desarrollo casi la totalidad de mi vida. Así recalando de carpeta en carpeta quedo un tema de Gieco que nunca había escuchado atentamente. Me conmovió instantáneamente y no fue solo su ritmo un tanto más dinámico del habitual en el genial cantautor santafecino, sino su letra que me atrapo al decir: …

Hice caer el cielo, rompí todos los vientos,
hice llorar solo con un puño loco.
Hice hablar al mundo, latir su corazón,
le hice ver que la sangre era de todos.
Si estuviera aca, con campanas soñaría
réquiem para un luchador callejero.
Fui un mago mas, piedra dura de romper
fui el rey del club de lo oscuro.

Soy eterno, un hijo mas
de este credo popular, quiza un tonto.
Soy leyenda y por lo tanto,
siempre estaré saltando como un mono.

Aunque tape la humedad de la pared de un viejo bar
nunca mi sonrisa se despintara del todo.
Un día me fui sin haberme ido de aquí
somos varios los que estamos volviendo.

Desde siempre fui gran valiente porque si,
quise en lo posible mirar hacia adentro.
Puse un presidente y un villero a un mismo pozo
y los dibuje a todos con mis ojos.

Soy eterno, un hijo mas
de este credo popular, quiza un tonto.
Soy leyenda y por lo tanto,
siempre estaré saltando como un mono.

Soy eterno, un hijo mas
de este credo popular, quiza un tonto.
Soy leyenda y por lo tanto,
siempre estaré saltando como un mono.

Puño Loco - León Gieco

Y comencé a cantarla analizando su letra, sus metáforas, la busque y fui encontrando a ese que se esconde tras los calificativos y lo descriptivo. Pude encontrar esa metáfora genial del cuadro en la pared de un viejo bar con la cara de Carlos Monzón y me emocione en soledad. Pensé en ese otro gran ídolo de todos los argentinos que se perdió en la vida. Aquel que desde la miseria nos dibujo sonrisa, el que piropeo mujeres detrás de una cara con rasgos duros y un alma igualmente preparada para sufrirlo todo, pero siempre dejando a la vista un carácter de niño impotente. Su historia negra, su pagar y luego dejar la vida en la ruta.
Recordé estrofa por estrofa la letra de Gieco y fui imaginando sus momentos…. Lo vi cruzando su terrible derecha e impactar a Nino Benvenutti y así tocar el cielo y emocionar a todos los argentinos y salir en la tapa de los diarios del mundo. Lo vi mirándose hacia atrás y sentir la campana que le marcaba el inicio o el fin de cada capitulo de su vida de puños. Lo vi saltando el ring como un mono que divertía gente resistiendo el dolor que de igual modo generaba en otros. Lo vi pasar años en un mundo que le era ajeno a su nacer y lo vi caer fuera el ring de un modo estrepitoso, de un modo en el cual él nunca se imagino caer. Lo vi reconociéndose a si mismo como un ser que se perdió por no saber como ser fuera de su habitad natural, el ring. Y al cerrar la tapa de su libro pude sentir que esa canción era el “réquiem a un luchador callejero”.

http://www.youtube.com/watch?v=XZNSmtSt9cA

Juan Martín.

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