Recuerdo que fue un día como hoy, es decir uno de esos días en que tengo ganas de escribir, entonces tome mis archivos de fotos y fui limpiando una por una todas aquellas en que yo participaba, forme un compilado y lo grabe en un compact disc. Escribí una nota y lo guarde todo en la guantera del auto. Sentía que de ese modo debía ser y así sucedió, naturalmente, sin traumas, sin aires gélidos. Ella tomo ese paquete sin saber que el mismo contenía un pedazo de su vida en fotos. Por mi parte guarde las suyas en un archivo que conservo bajo una clave que descansa en la solapa de un viejo libro. Clave que no resulta familiar y que solo fue inventada para tal fin y que con el tiempo se torno innecesaria, como tambien habría resultado innecesario, de haberlo hecho, eliminar su teléfono de mis contactos, pues la vida lo ejecuto. Procesos almicos profundos. La ame como no ame a ninguna de las otras, aun a sabiendas de que éramos radicalmente distintos. Ella la derecha y yo la izquierda, ella lo formal y yo carente de formas. Ella la perfección en el otro y yo sin saberlo. Ella la joya de la familia, yo tan solo uno de los tres huérfanos de un amor sin soles. Ella lo cierto, yo lo bohemio, ella lo lustrado y yo esmeril hasta en las palabras. La ame. Lo se. Vientos y mareas contra el sentir. Mis amigos en silencio llevando mi ataúd y yo con cara sonriente. Un transcurrir lleno de egoísmo en el empeño de un sueño soñado por uno. Las cosas fueron como tenían que ser…..
Los tiempos nos forman y así nuestro pasado se conjura en el presente para intentar buscar un futuro que anhelamos. En ese devenir de momentos uno tiende a recordar lo vivido para poder construir una realidad lo más parecida al ideal. Claro que estos tiempos van fluctuando, pero es sumamente importante recordar esos momentos del pasado para aprender. De estos últimos se disparan cosas que nos ayudan a materializar ese sueño futuro. Esta recopilación de fotos es un pasado que te pertenece y en el cual te vas a encontrar a vos misma en momentos de tu vida. En su reflejo encontraras los sentimientos de la experiencia, esos que no pueden saberse en la imagen congelada y que solo pertenecen a la percepción de cada uno. Hacia meses que intentaba configurar este recontó de imágenes para remitírtelas y es que consideraba egoísta que tus ojos no vuelvan a ver las mismas, o al menos saber que existieron. Cuando por fin las termine las mire con el programa que las pasa de una en una y sin dudas creí ser Toto al final de “Cinema Paradiso”, cuando en soledad en una sala de proyecciones ve el regalo póstumo que Alfredo había dejado para aquel niño, Toto ya convertido en Salvatore, un hombre. Las imágenes encontraban los retazos de una época que le fue inolvidable, una época de crecer y tras esas imágenes prohibidas el recuerdo de un amor que se trunco por el azar. En los ojos de Salvatore un brillo de lágrimas le hizo saber que aquel había sido el amor de su vida. La melodía de Ennio Moricone bailaba en mi cabeza sin necesidad de pasar primero por mis oídos, y es que la misma es parte de mi vida. Emulando el personaje de Salvatore en reiteradas oportunidades me tome la cara y fue inevitable pensar en el fondo de la cuestión y en descubrir si el nombre que se esconde detrás de vos es el de Elena.
http://www.youtube.com/watch?v=wEFugVbzsSo
Los tiempos nos forman y así nuestro pasado se conjura en el presente para intentar buscar un futuro que anhelamos. En ese devenir de momentos uno tiende a recordar lo vivido para poder construir una realidad lo más parecida al ideal. Claro que estos tiempos van fluctuando, pero es sumamente importante recordar esos momentos del pasado para aprender. De estos últimos se disparan cosas que nos ayudan a materializar ese sueño futuro. Esta recopilación de fotos es un pasado que te pertenece y en el cual te vas a encontrar a vos misma en momentos de tu vida. En su reflejo encontraras los sentimientos de la experiencia, esos que no pueden saberse en la imagen congelada y que solo pertenecen a la percepción de cada uno. Hacia meses que intentaba configurar este recontó de imágenes para remitírtelas y es que consideraba egoísta que tus ojos no vuelvan a ver las mismas, o al menos saber que existieron. Cuando por fin las termine las mire con el programa que las pasa de una en una y sin dudas creí ser Toto al final de “Cinema Paradiso”, cuando en soledad en una sala de proyecciones ve el regalo póstumo que Alfredo había dejado para aquel niño, Toto ya convertido en Salvatore, un hombre. Las imágenes encontraban los retazos de una época que le fue inolvidable, una época de crecer y tras esas imágenes prohibidas el recuerdo de un amor que se trunco por el azar. En los ojos de Salvatore un brillo de lágrimas le hizo saber que aquel había sido el amor de su vida. La melodía de Ennio Moricone bailaba en mi cabeza sin necesidad de pasar primero por mis oídos, y es que la misma es parte de mi vida. Emulando el personaje de Salvatore en reiteradas oportunidades me tome la cara y fue inevitable pensar en el fondo de la cuestión y en descubrir si el nombre que se esconde detrás de vos es el de Elena.
http://www.youtube.com/watch?v=wEFugVbzsSo
Juan Martín
3 comentarios:
¡¡ Sin palabras !! Para adjetivar, serìa muy acotado mi vocabulario: bello, movilizador, tierno ... no sè ... lindo, lindo, lindo este fragmento.
Las palabras toman forma y vuelan.
Beso.
http://www.youtube.com/watch?v=kcND63QVWHQ
Un verdadero himno de Las Pastillas...
Por qué lo opuesto atrae como imán???
Por qué el corazón se empecina en amar, de manera arrolladora, donde no debe???
Te dejo un abrazo!!!
Publicar un comentario