A reírse un rato. Y no hay otra opción ante la magia de la sonrisa linda que me causo ver esta foto. No me acordaba que la tenía y era el resultado de una búsqueda que se genero cuando mi hermano menor se unió en sagrado matrimonio con su divina señora. Así las cosas los hermanos de la conyugue me pidieron fotos de mi hermano cuando era niño. Desconocedores estos que ninguno de nosotros tiene fotos de niño porque desaparecieron “misteriosamente” en un día de una año que paso tiempo atrás. Con ese cuadro y apelando a mis ex vecinos es que me instale en el Barrio Metalúrgico a pedirle a la madre de los amigos de infancia me rastreen la mayor cantidad de fotos posibles en que encuentren a los hermanos Bordenave. Lo más emocionante fue el recibimiento de las familias que visite, alguna de ellas las volvía a ver después de quince años. Casi la mitad de mi vida y la alegría de esas personas al saber mi estado actual. Claro cuando dejamos el barrio era en tiempo de cólera y la presunción era de perderse en la nada, por suerte alcanzamos a rescatar experiencia de todo y capitalizarla en esfuerzo. Será que cuando uno se acostumbra a un estado determinado no siente la angustia que si siente, por uno, los que están en un cuadro mejor. Lo importante fue el amor que vi en esos ojos. En esta foto estamos sonrientes y felices antes de un partidito de básquet. Alguno no los tenia y gracias a la ayuda del Nato recordamos los nombres, a otros los tengo en el bolsillo todos los día.
Arriba de izquierda a derecha: Juan y José, a secas, Pablito Maizano y “el negro” Otharan; Debajo de izquierda a derecha: quien suscribe, Sebita González, Nato y el Mula. El DT el Pichón Iturrioz y atrás a lo lejos y cruzando la cancha se lo ve al Gali, es decir Galitielo. Ese mismo que en la colonia de vacaciones municipal nos dijo un día que al siguiente debíamos llevar una bolsa porque teníamos permiso en una quinta de un amigo de él para retirar frutos. Así fue, al otro día todos con bolsa en mano, salimos dirección del Dique hacia Sierra del Tigre y tras un par de curvas y contra curvas nos dio la orden de entrar a una quinta llena de frutales. Lo inevitable sucedió, a los minutos un hombre apareció y nos saco corriendo, el Galli nos estaba esperando a unas cuadras, pues ni bien llegamos comenzó una retirada leve que no alcanzamos a percibir. Flor de cabrón, y más aun cuando ya en el playón del Dique comenzó a manotear el botín y adjudicarse una proporción suculenta. Que lindo, una foto y el disparador a una infancia divertidísima.
Arriba de izquierda a derecha: Juan y José, a secas, Pablito Maizano y “el negro” Otharan; Debajo de izquierda a derecha: quien suscribe, Sebita González, Nato y el Mula. El DT el Pichón Iturrioz y atrás a lo lejos y cruzando la cancha se lo ve al Gali, es decir Galitielo. Ese mismo que en la colonia de vacaciones municipal nos dijo un día que al siguiente debíamos llevar una bolsa porque teníamos permiso en una quinta de un amigo de él para retirar frutos. Así fue, al otro día todos con bolsa en mano, salimos dirección del Dique hacia Sierra del Tigre y tras un par de curvas y contra curvas nos dio la orden de entrar a una quinta llena de frutales. Lo inevitable sucedió, a los minutos un hombre apareció y nos saco corriendo, el Galli nos estaba esperando a unas cuadras, pues ni bien llegamos comenzó una retirada leve que no alcanzamos a percibir. Flor de cabrón, y más aun cuando ya en el playón del Dique comenzó a manotear el botín y adjudicarse una proporción suculenta. Que lindo, una foto y el disparador a una infancia divertidísima.

Juan Martín.
1 comentario:
Tan chiquitos!!!!
Perdóneme, pero mi instinto maternal salta!!!
Es que en mi familia, solo hacemos "nenas", y me encantaría un sobrinito que se vista así y patee en algún club, donde poder agrandarme, vio??!!!
Publicar un comentario