viernes, julio 13, 2007

VALPARAISO

CIUDAD DE PUERTO
OJOS DE MAR
LAS LUCES ME PIERDEN
SIENTO SOLEDAD
BARCOS PROFUNDOS
MIS MANOS SIN TI
POR UN INSTANTE DE VIDA
LAS MISMAS ESTRELLAS
EN FORMA DE TAPIZ

RECUERDOS DE UNA NOCHE EN VALPARAISO
CUANDO SIN QUERER
NOS ENCONTRAMOS SIN SABERLO
TAN CERCA EL UNO DEL OTRO......




Como tantas veces tirado bajo esa sombra hermosa contemplaba la nada que la amplitud visual permite. Una hamaca rechinaba sus cadenas abandonadas y la risa de los niños me trasmitia la dulzura de la inocencia. La primavera ya entrada en momentos se reflejaba en los colores de las flores y el polen viajaba por las caricias del viento. El mundo es tan complejamente hermoso cuando aprendemos a mirarlo en lo más simple. El porque? Es la pregunta mas linda que el raciocino nos regalo. Perdí noción del tiempo y me dormí, sin poder establecer si fueron segundo o minutos, pero seguro de estar plenamente feliz. Que hace que perdamos ese estado natural de la hermosura, tan solo un sistema de producción, una imposición, un legado cultural. Y para colmo de males eso de andar rindiendo culto a los legados que como termitas nos perturban la cabeza. Que debes ser así…, que debes hacer esto…, que no puedes estar contra la marea…, que vives en una sociedad…, y así la vida transcurre. Decidido a evitar esos planteos, que parecen ser solo de algunos, respire hondo y me acomode nuevamente en posición de una nueva siesta. Al volver en si mire a mi alrededor, un perro de barrio estaba tirado en demostración de amistad; le toque el lomo suavemente y el pareció despertar también, me miro como tanteando mi aceptación de su ofrenda, se dio cuenta de mi animo de amigo y se dejo acariciar aun más. Pasamos un momento de conocimiento hasta que una señorita apareció con gestos de alivio. El amigo se levanto y acato los deseos de su dueña.
Acomode mi brazo por debajo de mi cabeza y con los ojos bien abiertos y ya rendido intente martillarme la cabeza con esas preguntas a las que uno de antemano sabe no tener respuesta clara y que minutos antes me había negado. Miraba el entramado de las ramas y en su infinito despliegue perdía mis mejores deseos y pensamientos.
En ese ir y venir una mariposa se poso en una pequeña flor que luchaba por mantenerse a la ribera de aquel árbol. La simetría de sus alas y los colores vivos me cautivaron. En Argentina hay mas de mil especies distintas de mariposas, algo que recordé de mis enseñanzas de biología primaria. Sin dudas algo quedo gravado en mi respecto a esos seres mágicos y ello lo es en cuanto a su corta vida en comparación con la nuestra. Las mariposas viven en el orden de 5 a 7 semanas, es decir no más de dos meses. Seguramente las habrá que pasen ese tiempo, pero aun así resulta irritante esa idea para seres que tienden a querer vivir para siempre.
Inmovilizado y un tanto perplejo miraba el insecto mientras el torbellino de ideas corría por mi cabeza, tan inmóvil permanecí que la mariposa se poso en mi pecho quedando cara a cara. El instinto casi me lleva a tomarla, a tenerla entre mis dedos destructivos y siniestros. Dedos que habrían sido la cárcel del inocente ser o quizás peor, su muerte por contacto. Pero la sabiduría se metió al medio e impidió aquel desastre. Los segundos pasaron y la mariposa se marcho buscando un destino de polen. Permanecí allí sabiendo que había tenido ante mi la hermosura y la fragilidad de la mariposa y no había intentado capturarla, reprimiendo un deseo netamente egoísta que se agotaba en el poder sobre otro. Quizás también fue la representación de mi persona en ese animal pequeño que tan solo quiere volar. Momentos en la vida de tomar decisiones correctas dejando que esa mariposa que nos ofrenda la primavera pueda volar sin tener que dañar su fragilidad y su alma. Almas a respetarse y a ser honestas. El tiempo va raliando los corazones y les va permitiendo saberse buenos y malos y dar mayor honestidad a los suspiros. Como tocar ese alma y correr con el riesgo de quitarle inocencia y frescura. Quedando uno con la mano retraída y con la sensación de haber hecho mejor en no lastimar la vida con victorias vanas y entupidas que resultan efímeras. El tiempo que vale la pena no es el que transcurre en el reloj, sino en la piel.

1 comentario:

Paula dijo...

Ud (no me da para tutearlo, ante semejante post) es todo un poeta.
El tiempo da sabiduría, dicen que trae la calma también. Ojalá!!!

Ya había olvidado lo que es una mariposa. Pensar que, junto a las luciérnagas, acompañaron mi niñez.
Hace poco, tuve el privilegio de ver una, y como vos, me contuve a tiempo; pero te aseguro que me tentó mucho tomarla en mis manos, verla bien de cerca, sentir su suavidad.
Por suerte, primó el raciocinio!!!