martes, abril 17, 2007

Que ves cuando me ves.....

El cine se nos presenta como una respuesta brillante a la necesidad de impactos audiovisuales. Cumple acabadamente en pequeñas dosis las cualidades de otras artes, es decir que es una inyección que contiene un poco de cada color. En un film podemos encontrar fotografía genial, una historia igualmente magnifica, música que nos pone piel de gallina, locaciones únicas, etc.. Es claro que, como sucede con todo en este globo que gira, hay para todos los gustos y para todas las necesidades.
El cine como actividad social o evento ha caído radicalmente y hoy las salas están vacías. Esa metamorfosis del amante del cine no se debe más que a la posibilidad de ver una película en el sillón de su casa con sistemas de audio geniales y en pantallas súper top.
El mundo presenta dos grandes polarizaciones de cine y luego pequeños submundos. En un rincón el clásico sistema hollywood y en la esquina contraria el cine arte europeo.
Pero vamos a las que han generado en mi algo mágico. La primer película que me genero un movimiento interno, cuando ya (supuestamente) contaba con edad de comprensión, fue un film estadounidenses que narraba las vicisitudes de un niño ingles, hijo de una familia adinerada, que se extravía en la ciudad de Shangai ante la invasión del ejército japonés en diciembre de 1941. Esa separación, del niño y su vinculo familiar, se genera en forma violenta y él va encontrando su rumbo desde el instinto de supervivencia, que no tenia desarrollado, comenzando a vivir en un mundo que le era desconocido. En ese nuevo mundo descubre la realidad de la vida y de los comportamientos humanos. Una actuación increíble del niño (Christian Bale) y a la par de John Malkovich en su caracterización de un soldado estadounidense recio. La película en cuestión se llama “El imperio del Sol” y realmente la música de ese film es increíble.
Cuando crecí encontré que su director Spielberg había hecho otras producciones que llevaron su nombre a lo más alto, y no siendo justamente esta una de las mas renombradas, aunque desde mi punto de vista este film es una obra maestra que contiene genialidades en todos sus aspectos, así su guión, sus actores, su fotografía y su música son imborrables recuerdos.
Ya con veinticuatro años la vida me brindo la posibilidad de mudarme de casa a una que no se encontraba en buenas condiciones. Bajo ese marco había colocado todas mis pertenencias en una de las piezas, la mas chica, y mientras arreglaba el resto de la vivienda. El polvillo y los elementos en reparación hacían de la misma un lugar insalubre, solo aquel recinto resguardado se escapaba de la catástrofe.
Aunque al poco habitarla convertí esa pieza en un lugar desordenado. Un amigo me presto una colección de cine y como arte de magia conocí otro de esos film que me atraparon la vida. Siempre recuerdo sus primeras imágenes: Un río, mucho calor, un joven en un gallinero y un hombre jugando en soledad a las cartas, con la particularidad de jugar una partida destinada a jugarse entre dos, acto seguido el hombre se gano a si mismo y comenzó a festejar y en su festejo gritaba Maradona, Maradona. Me pareció haber equivocado mi percepción, por lo que retrocedí la película y volví a ver la escena. Tal cual la sensación inicial, la piel se me erizo, ese hombre decía Maradona. Así el mundo se me abrió a los ojos, y no crean que exagero. Esa película era “Gato Negro, Gato Blanco”, del genial Emir Kusturica. Director particularismo que da en sus películas una geografía de lo que sucede en los Balcanes. Sus películas llenas de un humor auténticamente “bizarro” tienen la brillantes de jugar con lo burdo y lo irónico, dejando puertas que van directamente a lo inteligente. Gato Negro Gato Blanco marco una etapa de mi vida y me catapulto a disfrutar más de las cosas simples.
Me conecto con la música de Kusturica y de Goran Bregovic y también con mis amigos Anne Marie y Serge, de cuyo ordenador baje este film y a quien visite meses después en Nantes. Kusturica fue el ingreso a la profundidad analizada desde lo burdo, casi desde lo ordinario. (www.es.wikipedia.org/wiki/Emir_Kusturica).
Todo esto genero que consuma cine en forma depredadora, y a dos meses de diferencia del antes citado, cayo en mis manos otro film europeo, rodado en el año 1987, el film contaba la historia de un joven italiano cuyo padre había muerto en la segunda guerra mundial en tierras rusas. Al cuidado de su madre, quien era una trabajadora incansable y una luchadora de aplaudir de pie, el niño se conecta infrenablemente con el cine a través de Alfredo (interpretado genialmente por Philippe Noiret). La relación entre el niño y Alfredo, la de este y aquel con el pueblo, y por sobremanera la del niño ya adolescente con el amor, hacen de este film una obra increíblemente bella, que escapa de los argumentos simplistas y plantea una realidad que sucede muy a menudo y se deja pasar por considerársela ya una circunstancia natural. (www.cinenganos.com/pelicula/CinemaParadisoDCinenganos.com/pelicula/CinemaParadisoDC). Confieso con lealtad que este film me genera alegría y lagrimas y que aun hoy cuando lo vuelvo a ver se repiten esas emociones. Al mismo nivel de emotividad llega uno al escuchar la música de Ennio Moricone que uno puede catalogar como indescriptible. Genio total de la música que parece haber estado en la cabeza del director al momento de imaginar su film. “Nuovo Cinema Paradiso” de Guiseppe Tornatore es una obra genial. (www.es.wikipedia.org/wiki/Cinema_Paradiso).
Al descubrir este film que llevaba ya varios años de estreno me vi necesitado de hurguetear en los recuerdos y utilizando las criticas fui mirando diversos film, siendo imposible olvidarme de “Perfumo de Mujer” con Vitorio Gasman, “Paris es nuestro”, o cualquiera de Felini y cuando uno esta en esos rumbos no puede llegar sin parar en ese film que recuerdo con la imagen de Bogardt mirando a un Paris enardecido por la ventana de una bohardilla y su escape hacia África, una historia dura, una historia genial y otra vez la música y esos tonos que invaden nuestros oídos como el preludio del éxtasis cuando Sam presiona las teclas del piano y una catarata sonora genera escalofrio en todo tu ser. “Tocala de nuevo Sam”. Película de visión obligatoria semestralmente. A partir de ella uno quiere sentir que alguna vez la vida pasara por “Casa Blanca”, que una noche va a ser atrapado por la magia de una ciudad misteriosa y que el próximo amanecer será en Paris. (http://www.cineismo.com/criticas/casablanca.htmeismo.com/criticas/casablanca.htm).
Ya de regreso a tiempos modernos la fantasía toco la puerta con un nuevo film de Tim Burton, ya que “El Joven Manos de Tijera” había sido una buena experiencia, pero mi corta edad no me había permitido respirarla plenamente, suerte que a este mágico director se le dio por continuar con sus deseos. Y un día me encontré mirando un film que sin dudas es brillante, un relato que desanda los caminos de la vida de un padre y un hijo y sobretodo de la manera en la cual nuestros padres pueden enseñarnos como vivir la vida aprovechando su experiencia y sus errores. Como el tiempo, que tritura todo, es vencido por historias mágicas que mantienen la conexión entre un padre y su hijo. “Big Fish” no es un film, en realidad es un capitulo del libro del aprender a ver. Solo creo que posee un defecto subsanable, un defecto salvable con una advertencia así: “film de visión completa obligatoria”. Advertencia para los no pacientes. “Gran Pez” es una de esas películas que no se agotan en el final, sino que a partir de dicho punto te hacen empezar a vivirla, una magia comparable a ciertos libros y sin dudas una declaración de su autor.
(www.cineismo.com/criticas/gran-pez-el.htm).
Ya en los últimos instantes de esta escritura me veo obligado moralmente a citar dos películas mas. La primera de ellas es un film simplista que narra las desventuras de una joven parisina que se desmoraliza ante la no llegada del amor a su vida. En su necesidad de amar y ver amor siembra la vida de los demás con ese don genial. Una actuación lindísima de Tatou, tal así que luego de ese film llego a importantes papeles. Un film con una receta en la que se junta un puñado de magia, otro de colores, locaciones y música. La misma transcurre en las calles del barrio Montmatre, zona que encuentra el rojo de su Boulevard de Clichy con el Moulin Rouge en su parte baja y escaleras a la Iglesia del Sagrado Corazón que acompañaron al único Cortazar en su mundo de Rayuela. Es claro que en esa locación y bajo el influjo de ese amor latente no podía resultar mas que una delicia. Conocida en Argentina como “Amelie”, la ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, en detrimento de “El hijo de la Novia”, este film regala muchas cosas, entre ellas colores, amor, música y bohemia. (www.zinema.com/pelicula/2001/amelie.htm).
El otro film a citar encierra una etapa de mi vida que no se borrara de mi memoria emotiva. Pues este lo vi en un cine de Nantes, en compañía de Anne Marie y Sergee. Mientras le visitaba ellos encontraron que la facultad de cine de Nantes proyectaba este film en idioma original y subtítulos en francés. Un programa sensacional. El film incorporaba temas que nos unieron, pues a ellos y como contaba anteriormente, los conocí por medio de “Gato Negro, Gato Blanco” y de ahí en adelante por temas que nos continuaron conectando. Sergee viejo socialista y amante de la igualdad se intereso de muy joven por las revoluciones, y aunque su carnet indicara una edad de adormecer, el no conocía de tiempos. A nuestras conversaciones de revoluciones de ideas habían llegado el manifiesto zapatista y otras obras interesantes, entonces ir a ver una película sobre un viaje de Ernesto Guevara por latitudes de Sudamérica era un plan impagable y así lo fue.
En una parte, el brillante Jael García interpretando al celebre revolucionario, camina agitado con su mirada al suelo hasta que en un instante descubre la imponencia del Machu Pichu en su esplendor. Tal fue el efecto que esa escena provoco en mi que al regresar a la casa de mis amigos me conecte al Messenger y hable con mi hermano Leo y le dije que a mi llegada a Tandil debíamos salir rumbo a Perú. Esto ultimo indica el poder de un buen film. (www.filmaffinity.com/es/film187994.html).
En suma estas son algunas de las películas que han encendido mi mente, lo cual no es mas que un referente. Todas ellas me han deslumbrado tanto en ellas mismas como en las conexiones que han generado, todas ellas me han remitido a algo mas y así de una a otra saltando y música y lugares y culturas etc..
Y Bogart mirando Paris y el Café Los Dos Molinos y un acordeón a pianos sonando mientras camino por los canales de San Martín rumbo a Montmatre y las revoluciones que se abren en los ojos y un grupo que se cocina con varios franceses, una alemana, otros tantos catalanes y un argentino a punto, en un bar de puros cubanos y su boina pintada en los iris propios y ajenos y colores que cantan. Historias mitológicas de seres comunes.
Nota: algo imperdible es "La última noche de Boris Grushenko", un film que juega con filosofia y letras rusas, una obra genial y "Granujas de medio pelo". Dos caras de uno de esos que no podes dejar de ver. Facil respuesta: director genial: http://es.wikipedia.org/wiki/Woody_Allen.
Por otra parte estan las de Almodovar que en un mundo bizarro deja perlas y perlas. "Todo sobre mi madre" y "Volver" son geniales, sobretodo esta ultima y el detalle de como dejar fuera del argumento cosas que otros no podrian haber evitado hacer de ello el nudo evidente del film.
Good By Lenin, Machuca son buenisimas para educación.
Hay cosas que te hacen feliz, Kusturica, Almodovar, Burton, Allen, Stanley Kubrick ...y van sembrando la vida.

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