martes, noviembre 21, 2006

Leyenda: Como Rómulo y Remo.


Cuenta la historia que Numitor Rey de Alba Longa fue destronado por su hermano, Amulio, que lo expulso de la ciudad y mando a matar a los hijos varones, y a su hija Silvia a cumplir con el culto de Vesta, que la obligaba a mantenerse virgen, pero esta no era muy obediente y omitio el mandato impuesto y así fue como dio a luz a dos gemelos que fueron bautizados Rómulo y Remo. Cuando se anoticio Amulio de este hecho, y ante la calidad de sucesores al trono o posibles reclamantes del mismo de los recién nacidos, decidió que los pongan en una canasta y lo dejaran a la deriva en el Río Tíber. Pero como esta es una leyenda y en virtud de ello no puede dejar de tener en su morfología un ápice de magia es que los gemelos lograron sobrevivir al funesto destino que se les había impuesto y encontraron en la leche de una loba, que fue bautizada bajo el nombre de Luperca, la salvación. Luego los dos niños crecieron bajo el amparo de un pastor hasta convertirse en delincuentes para luego anoticiarse de su pasado y así regresar a Alba Longa y restituir a su padre en el trono. Al fin los hermanos terminarían en malos terminos su relación, ya que al decidir fundar una nueva ciudad bajo la gracia de Roma, Rómulo impuso una serie de normativas que al incumplirlas Remo lo “obligaron” a matarlo.
Pero aquí esta el sentido de este texto, ya que este relato solo es impuesto a los fines introductorios y para fundamentar la gracias de la anécdota que se incorpora a continuación y la increíble repetición de los hechos de la vida, así: recientemente me traslade a otra ciudad con un grupete de amigos con intenciones jocosas y alegres. El grupete festejaba contento un hecho marital a acaecer en venideros días. Claro que en ese tipo de reuniones uno se permite hacer cosas que no están en el orden de la habitualidad y se decidió convocar a una bailarina para que haga un espectáculo que motive la platea. Después de una intentona telefónica arribamos a la conclusión de tener que trasladarnos nosotros a donde la supuesta bailarina se encontraba. Caímos en un denominado “privado” y la bailarina efectivamente bailo para nosotros. Era una joven con ciertos rasgos llamativos y con la particularidad de tener unos senos prominentes. Todos nos quedamos lentificados al ver su cuerpo bailar en forma suave y viboreante. La entidad del grupo era de una moral intachable por lo cual la comisión de sanciones disciplinarias, ente que se forma “ad hoc” para eventos como estos, no debió aplicar sanción alguna. Pero no todo lo que brilla es oro y a alguien siempre se le termina por escapar la tortuga. El integrante número trece del grupo, que se encontró de casualidad allí, no aguanto más ver como esos pechos terribles se bandeaban de un lado a otro y al mejor estilo cazador en una décima de segundo se lanzo sobre la bailarina. Pero este acto no fue algo burdo o violento, sino particularmente extraño, pues sus manos no se posaron sobre los pechos, como todo parecía indicar, sino que toco suavemente y velozmente la coraza que cubría uno de los ya citados senos protuberantes y como un niño, en su mejor expresión, se prendió a la teta. Todos los demás nos quedamos quietos y la misma bailarina se encontró sorprendida por la decisión y metodología que nuestros ojos veían y el décimo tercer integrante hacia, es más, ninguno entendió porque la señorita no estaba dándole murra en la cabeza a tremendo atrevido, pero luego nos dimos cuenta de lo que sucedía. Aquella bailarina era una madre reciente y sus pechos no eran solo una maquina de placer, sino también de dar amor de vida a su hijo, por ende nuestro estimado amigo estaba obteniendo leche de los mismos. La madre, que para ese entonces había perdido el carácter de bailarina y de sensual, se dejo llevar por la ternura de alimentar al niño eterno que afloro de ese ser humano. Mas fue la sorpresa del cuerpo observador cuando el actor principal retiro sus labios de la flor y con un gesto cariñoso beso a la señorita en su mejilla para luego darle un abrazo. Despues de todo ello fue imposible recuperar la capacidad de ser atraído físicamente y hormonalmente por dicha mujer y decidimos retirarnos del predio. Pero en el instante que ello sucedía nuevamente fuimos alcanzados por una ráfaga de desconcierto, al ver como al despedirse en el portal de la bailarina, el amamantado pidió una segunda ronda, al cual la bailarina respondió con un “no seas degenerado”. Realmente cosas que uno no termina de comprender.
Pero a fin de demostrar que la vida es cíclica es que corresponde denunciar que varios estudios académicos han determinado, con certeza casi de verdad, que el nombre de la loba que salvo a Rómulo y Remo es la clave para entender que quien realmente salvo a los mismos fue una prostituta, pues el nombre Luperca proviene de Lupa (de lupanar: prostíbulo) palabra con la cual se sindicaba a las prostitutas en esa época. Por lo tanto hay que seguir la campaña de este integrante para saber si él mismo es capaz de fundar una ciudad al estilo Rómulo, o de poca vida al estilo Remo.
Por ultimo y para aquel que considera la comparación errónea por faltante de un personaje, se advierte que el otro, ya sea el Rómulo o el Remo faltante, es la criatura de la bailarina que es el otro amamantado de esta historia.

No hay comentarios.: